La farándula de los poetas

Escrito por makaya 15-06-2007 en General. Comentarios (0)

 

Es posible que la farándula haya llegado al mundo de las letras. No es que esto no haya ocurrido en el pasado. Antes ya hubo conflictos, dimes y diretes tan sabrosos como la de los dos Pablos, las especulaciones y elucubraciones durante la vida de Gabriela Mistral y aún ahora después de su muerte. Los descalabros de Vicente Huidobro, la dramática historia pasional de Maria Luisa Bombal y tantas historias aún no escritas de poetas, narradores, prosistas y escritores anónimos.

 

Todo está escrito y a pesar de todo nada está dicho.

 

Ojalá que las pequeñas rencillas, aparentemente ligadas al poder que se han publicado en la prensa, difundidos por correo electrónico y algunos  blogs, ojalá como digo, no signifiquen una ruptura entre unos y otros.

 

Lamentablemente, el protagonismo a veces no se busca a través de los dones o aptitudes que se poseen, sino a través de la descalificación del otro. O bien, siendo poseedores del don hacen todo lo posible por desprestigiarse a si mismos con comportamientos soberbios o de malas conductas.

 

Un amigo de las letras me dijo que ya no quería involucrarse más con las instituciones, porque al final cuando habían discrepancias entre ellas él quedaba al medio y era el más perjudicado. No pertenecer es ahora su lema, no participar oficialmente en actividades, no someterse para, así, actuar en consecuencia.

 

El desprestigio de las instituciones se produce por la mala administración, principalmente por la ambición de poder del grupo y dentro de éste la concentración de este poder en una o en algunas pocas personas.

 

La poca credibilidad en ciertas personas viene muchas veces del cuenteo y el chismorreo, para decirlo en términos más populares.

 

La pérdida del ortodoxismo, la poca sinceridad, la cobardía o miedo de decir que no se está de acuerdo con cierta opinión o acción, equivale a ayudar a que los conflictos no se solucionen y se agudicen.

 

Cuando era niño ocurría que eran frecuentes las peleas entre amigos y vecinos de un mismo barrio. Entonces venía un adulto o uno de los niños más grandes y viendo que la cosa no iba para bien, tomaba a ambos “rivales” y los obligaba a resolver el conflicto y a darse la mano. En Coquimbo, contaba mi padre, cuando había duda se llegaba a pelear la amistad poniéndola a prueba a golpe de puños o más drásticos aun, algunos “choros”, cortaplumas en manos se tiraban unos cortes. Si la amistad era verdadera, después de la pelea se componía con un abrazo y algunos le ponían un traguito de por medio para no decir mal.

 

¿Habrá llegado la farándula al mundo de las letras o habrá que despejarla a golpe de puños?.

 

Escrito originalmente el 25 de enero de 2007