Mi opinión también vale

Nadie es más importante que Coquimbo

Escrito por makaya 29-03-2009 en General. Comentarios (0)

Coterráneos(as) de la Región de Coquimbo. Constituyentes, Sras. y Sres.

Presente:

 

   La Sociedad Patrimonial Pedro Pablo Muñoz Godoy (SPPPM), entidad social y cultural desea hacer presente a la comunidad regional un análisis crítico que fundamenta el rotundo rechazo a la propuesta del concejo comunal Vicuñense tendiente a cambiar el nombre de nuestra amada Región de Coquimbo por el de Región de Gabriela Mistral. Ante esto, declaramos lo siguiente:

 

1°.- Con el mayor de los respetos hacia la persona, vida y obra de nuestra Nobel Poetisa Gabriela Mistral, como Sociedad Patrimonial Pedro Pablo Muñoz Godoy (SPPPM) no podemos compartir esta propuesta, ya que ella jamás se ajustaría al carácter modesto y reservado de nuestra gran Madre Literaria, en efecto, ella fue, es y será siempre una adelantada de la causa regionalista, con esfuerzo ella dictó numerosas conferencias en España y Francia al respecto, por ende, Gabriela Mistral se inscribe con honor en el Panteón de los precursores de la causa regionalista en Chile, siguiendo el ejemplo señero de Gallo, Arancibia, Muñoz, Galleguillos, entre otros.

2°.- Así las cosas, el rechazo a esta pretensión del Concejo Vicuñense no significa reparo alguno a la figura y ejemplo totémico de Gabriela Mistral, todo lo contrario, es justamente en razón y defensa de su ideario regionalista es que se deben preservar nuestras mismísimas raíces y éstas son, entre otras, el nombre de Coquimbo que posee nuestra amada Región.

¿Por qué?, pues porque el origen de este se pierde en los arcanos del tiempo, ya que fue el nombre que los naturales de estas tierras dieron a conocer a los yanaconas y estos a los conquistadores españoles, su significado generalmente aceptado es lugar de aguas tranquilas. Sin embargo el autor don Herman Carvajal Lazo, en su obra "Algunos Topónimos indígenas de la Zona de Copiapó”, tiene algunas teorías diversas que es bueno conocer (1).

Coquimbo sería una voz moluche (mapuche): significaría ‘lugar de aguas tranquilas’, que se corresponde exactamente con las características de esa bahía (2).
Pero esta versión no proporciona fuentes lingüísticas y además no se compadece con las crónicas y otros textos históricos que comprueban que el topónimo Coquimbo “se aplicó a una zona mucho más extensa que lo actualmente conocido como bahía y ciudad de Coquimbo”(3).

Más aceptable es la etimología mapuche ‘trozo o hilillo de agua’, de ko, ‘agua’, y kümpu\n, ‘despedazar algo, hacerlo trozos’ (4). La alusión obvia es al río que lleva ese nombre, que para los sureños mapuches aparecería como esmirriado, de poco caudal, comparado con los torrentosos ríos australes. La misma impresión le habría causado a los incas, que lo bautizaron como Elqui, con el significado de ‘desmembrado, flaco, enfermizo’ (5).

3°.- En ese mismo orden de ideas, el problema de la identidad regional y de la consecuente unidad de destino manifiesto que ella genera o debiera generar, en la especie, no se logra cambiando nada menos que el nombre de la Región, destruyendo la poca identidad precolombina que nos queda, al contrario, el problema no se soluciona con leyes sino con las costumbres (buenas o malas)-

 

4°.- Por ende, seamos claros, el problema es el total desuso de nuestro gentilicio regional, los habitantes, los coterráneos del a Región de Coquimbo se llaman coquimbanos(as), el problema estriba en que se ha cometido un error histórico gravísimo al permitir o tolerar la usurpación del gentilicio regional solamente por los vecinos de una de nuestras comunas. Ergo el vulgo creyendo que las cosas son así, tal cual las oye y, por ende, procede a negarse rotundamente a declararse coquimbano, pues cree equivocadísimamente que su pertenencia a otra comuna le impide siquiera preguntarse cual es el gentilicio de su propia Región. Esto último es gravísimo pues implica una identidad regional claramente mutilada, lo cual solamente beneficia al centralismo vampírico del esfuerzo regional, el cual no duda en aplicar la máxima romana "divide et impera"... sino entonces que nos diga el Gobierno Central ¿cuáles son los gentilicios de las regiones: Arica-Parinacota, Antofagasta, Valparaíso, Metropolitana, del Libertador, Bío-Bío, Araucanía, Los Ríos y Los Lagos?

POR LO TANTO: La solución al problema, desde nuestro modesto saber y entender, radica en el urgente fortalecimiento de nuestra identidad regional, o sea nuestra identidad coquimbana ¿y qué pasará con el gentilicio de los vecinos(as) de la comuna de Coquimbo? Bueno, ellos podrán, si lo desean seguir cómodamente llamándose igual u optar inteligentemente por cambiar, pudiendo denominarse simplemente porteños o innovar aún más, desde ya sugerimos coquimbeños, coquimbenses o coquimberos. Así entonces podremos recobrar algo tan, pero tan básico como el modo o manera ancestral de llamarnos a nosotros mismos, de reconocernos como tales; porque esto de coquimbanos(as) no es un invento, esto viene del Chile Ancestral, pasó por la Colonia y se inscribió con sangre, honor, gloria y metralla en las Revoluciones de 1851, 1859 y la gesta de la Guerra del Pacífico con el Batallón Coquimbo. Por el honor y respeto a nuestros orígenes, incluida la memoria de doña Gabriela, como Sociedad Patrimonial Pedro Pablo Muñoz Godoy (SPPPM) no podemos aceptar este cambio voluntarista, arbitrario e inconsulto. Antes bien, debemos reafirmarlo y acrecentarlo, exigiendo de la autoridad cultural, administrativa y política que se restaure en dignidad nuestro gentilicio de pueblo coquimbano y que los vicuñeneses, si lo desean, planteen el cambio de nombre, pero de su comuna y no de nuestra amada Región y respecto de los vecinos de la ciudad-puerto de Coquimbo, bueno que opten entre permanecer igual o atreverse inteligentemente a un cambio positivo y optimista, pero que quede claro el apelativo de coquimbanos(as) nos pertenece a todos(as) y cada uno de los hijos e hijas de la Región de Coquimbo.

Atte, Directiva Sociedad Patrimonial Pedro Pablo Muñoz Godoy (SPPPM)

 Claudio Peralta, Osven Olivares, Juvenal Urízar, Eva Carolina Tapia, Arturo Volantines, Francisco Aspe, Luis Ricardo Malebrán;

La Serena.-



COQUIMBO, (2), (Der.: Coquimbana, Coquimbito), caleta y quebrada. Topónimo indígena de controvertida etimología. He aquí algunas versiones: 1) Coquimbo significaría‘tambo o estación de plata’. Sería –de acuerdo con esta versión– un vocablo de origen quechua, contracción de cullquitampu, de cullqui, ‘plata’, y tampu, ‘tambo o estación’(Asta-Buruaga). Posiblemente los incas conocieron los minerales de plata ubicados al norte de la bahía, donde más tarde se descubriría el mineral de Arqueros. No olvidemos que los indios designaban con el nombre de Coquimbo al río y por extensión al valle; así el nombre ‘tambo de plata’ se justificaría porque además de ser un lugar apto para el descanso, habría tenido una riqueza minera que permitía identificarlo (Pinto). // En la misma línea de considerarlo un étimo quechua se pronuncia Gallardo: ‘estación o campamento donde se cava la tierra’, de khullki, ‘acción de cavar o mover la tierra’, y tampu, ‘campamento, posada’ (Cf. Lira).

Publicado y disponible en http://mail.google.com/mail/?shva=1#compose" .
(2) Pedro León Gallo, Emiliano Gallardo.
(3) M. L. Bravo
(4) cf. a Augusta y Valenzuela
(5) Cf. Lizondo

Encuentro con Pedro Lemebel, actor y escritor.

Escrito por makaya 27-01-2008 en General. Comentarios (0)

Fecha:

martes, 02 de octubre de 2007

Lugar:

Salón Pentágono, Universidad de La Serena, Campus La Colina

 

De lo que contó Pedro Lemebel

 

—Pero lo que tu haces es crónica —me dijeron. (yo no tenía idea)

 

 

Pregunta capsiosa

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—¿tú eres homosexual?

—No, soy hetero y de derecha... nunca quise ser escritor, quería ser trapecista.

 

  

Acerca de “Las Yeguas del Apocalipsis” con Pedro Lemebel y Francisco Casas.

 

—Cuando nos dijeron que lo que nosotros hacíamos se llamaba performance. Lo entendimos como si fuera un pasaje a Nueva York.

 

Podemos preguntar ahora ¿qué es subversión?

 

De lo malo, lo bueno

 

El año 86 presenté un Manifiesto en el local del PS, me dejaron leerlo, me miraban con caras raras. Una señora se me acercó y me preguntó:

—¿Y Ud. conoce la Plegaria del Labrador... de Víctor Jara?

—Si— le respondí.

—Pues lo suyo se parece a la Plegaria del Maricón.

 

Respecto de eso escribí una crónica en el diario y me pagaron.

  

 

Acerca de la piratería

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Un día vi que en la calle vendían mi libro, pirateado.

—¡Hey, señora!¡Ese libro que tiene allí lo escribí yo!

—¿Usted es Pedro Lemebel?— preguntó la señora.

—Sí— le dije calmado, viendo que la señora parecía creer que le iba a cobrar.

—¡Uyyy!— exclamó —¡Fíjese que no se vende nada!

 

  

De los vínculos con el FPMR

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A mediados del 95, se me encargó hacer la portada del libro “La montaña es más que una inmensa estepa verde”, (se cree que todos los homosexuales somos artistas)  se pensó que debía ser con una imagen de Sandino en primer plano, la cordillera atrás y los colores blanco, azul y rojo (parecía la carátula de un disco de Los Huasos Quincheros). Tiempo después en televisión se dio la noticia de que “una casa del Frente Patriótico Manuel Rodríguez fue allanada, encontrándose armas las cuales fueron incautadas (con cueva teníamos una honda). Mostraban en la TV imágenes del material incautados y entre esto el mentado libro que todavía no había sido editado.

Al tiempo el libro apareció pirateado. Lo había entregado a un amantillo que tenía y al cual le pagué con el libro.

 

 

El origen del Titulo de uno de sus libros

 

El título del nombre “Tengo miedo, torero” lo escuché de un travesti que imitaba a Sarita Montiel, y a quien le escuché una canción que decía así. Me acerqué y le pregunté como se llamaba la canción y me dijo:

     Tengo miedo torero

     ¿Y qué más?— le urgí.

     Tengo miedo torero de que en las noches tu risa flote...

El libro fue traducido al alemán con otro título y significó recibir más de 150 preguntas acerca de pasajes del libro, para su traducción. Prácticamente querían que les contara el libro de nuevo.

La traducción al inglés no costó tanto pero me preguntaron por el título, que si el torero tenía miedo o el personaje principal del libro. Me limité a relatarle lo del travesti. Viajaron los gringos a España a contactarse con la Fundación Sarita Montiel y escuchar la letra completa del tema “Tengo miedo torero”, pero Sarita nunca había grabado semejante tema, ni nadie más.  ¡Maricón desgraciado!, me había mentido.

 

Con Roberto Bolaño

 

Cuando me encontré con Roberto Bolaño me dijo que no le había gustado el libro y más que libro era un folletín. Yo viendo ahora me doy cuenta que si es un folletín. Roberto me lo decía con su acento lleno de zetas y le dije:

—Roberto, cuantos años vives en España

—Pues, unos cuantos años

—Pero cuantos?

—Pues desde los veinte años

—Y en tan poco tiempo perdiste el acento chileno

—Y lo perdí

—En tan poco tiempo

—Lo perdí

Y así podríamos haber seguido eternamente.


 

Con Gladys Marín

 

—Pedro, ¿Haz leído “El Capital”

—No— le dije —Estoy esperando a que den la película.

 

A Gladys le preocupaba eso de la cultura popular. Me preguntó si me gustaba la opera (¡qué me iba a interesar ver unas viejas guatonas cantando como diucas!), que la habían invitado del Sindicato a ver “La Traviata”, finalmente tuve que decir que sí. La estaba esperando la secretaria del Sindicato y la ubicó en la segunda fila del palco, yo comentaba cosas con ella y una mujer me hizo callar, le contesté con un desprecio. Gladys me dijo que me portara bien. A los diez minutos hubo un corte y salimos al foller. La secretaria nos preguntó que nos parecía la obra, Gladys respondió encantada y yo le reafirmé. Volvimos a la sala, después hubo otro corte. Cuando nuevamente volvimos Gladys pregunto:

—¿Realmente te gusta la ópera, Pedrín?    

—¡Para nada! ¡Estoy aburridísimo!— contesté.

—Entonces cuando se apague la luz, salimos sin que nadie se de cuenta- me dijo.

Así fue que salimos, con tal mala suerte que nos encontramos a boca de jarro con la Secretaria del Sindicato. Nos miró y nos dijo apenada:

—No les gustó la obra.

—¡Nooo!— respondió Gladys, argumentando enseguida —lo que pasa es que tenemos una reunión muy importante y tenemos que retirarnos.

 

A Gladys no la conocí tanto tiempo como algunos creen. Fue más bien poco tiempo...

 

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Notas:  Pedro Lemebel, excelente artista y talentoso narrador ante un público muy joven que disfrutó sus relatos y supo mantener la atención y la expectación durante su presentación en La Serena. Nos dedicó unas letras que fueron publicadas en el N°213 de nuestra Revista Añañuca.

E-mail:lmacaya@hotmail.com

La farándula de los poetas

Escrito por makaya 15-06-2007 en General. Comentarios (0)

 

Es posible que la farándula haya llegado al mundo de las letras. No es que esto no haya ocurrido en el pasado. Antes ya hubo conflictos, dimes y diretes tan sabrosos como la de los dos Pablos, las especulaciones y elucubraciones durante la vida de Gabriela Mistral y aún ahora después de su muerte. Los descalabros de Vicente Huidobro, la dramática historia pasional de Maria Luisa Bombal y tantas historias aún no escritas de poetas, narradores, prosistas y escritores anónimos.

 

Todo está escrito y a pesar de todo nada está dicho.

 

Ojalá que las pequeñas rencillas, aparentemente ligadas al poder que se han publicado en la prensa, difundidos por correo electrónico y algunos  blogs, ojalá como digo, no signifiquen una ruptura entre unos y otros.

 

Lamentablemente, el protagonismo a veces no se busca a través de los dones o aptitudes que se poseen, sino a través de la descalificación del otro. O bien, siendo poseedores del don hacen todo lo posible por desprestigiarse a si mismos con comportamientos soberbios o de malas conductas.

 

Un amigo de las letras me dijo que ya no quería involucrarse más con las instituciones, porque al final cuando habían discrepancias entre ellas él quedaba al medio y era el más perjudicado. No pertenecer es ahora su lema, no participar oficialmente en actividades, no someterse para, así, actuar en consecuencia.

 

El desprestigio de las instituciones se produce por la mala administración, principalmente por la ambición de poder del grupo y dentro de éste la concentración de este poder en una o en algunas pocas personas.

 

La poca credibilidad en ciertas personas viene muchas veces del cuenteo y el chismorreo, para decirlo en términos más populares.

 

La pérdida del ortodoxismo, la poca sinceridad, la cobardía o miedo de decir que no se está de acuerdo con cierta opinión o acción, equivale a ayudar a que los conflictos no se solucionen y se agudicen.

 

Cuando era niño ocurría que eran frecuentes las peleas entre amigos y vecinos de un mismo barrio. Entonces venía un adulto o uno de los niños más grandes y viendo que la cosa no iba para bien, tomaba a ambos “rivales” y los obligaba a resolver el conflicto y a darse la mano. En Coquimbo, contaba mi padre, cuando había duda se llegaba a pelear la amistad poniéndola a prueba a golpe de puños o más drásticos aun, algunos “choros”, cortaplumas en manos se tiraban unos cortes. Si la amistad era verdadera, después de la pelea se componía con un abrazo y algunos le ponían un traguito de por medio para no decir mal.

 

¿Habrá llegado la farándula al mundo de las letras o habrá que despejarla a golpe de puños?.

 

Escrito originalmente el 25 de enero de 2007

Gabriela y su destino

Escrito por makaya 10-11-2006 en General. Comentarios (0)

LOS NIÑOS, EL SUICIDIO Y EL HEROE:

El anarquismo reclama que cada persona se construya a sí misma como se hace un poema. Este predicamento puede ser exacto en sus precisas fronteras ilimitadas, pero se torna inconstante, va y viene, parece esfumarse, esquiva la palabra. Luego se lo corrige y el sueño adquiere lucidez y pasión: será un poema -es decir, será perfecto- o será un engendro. Del mismo modo debe de proceder un ser humano con su vida. Hay que buscarse, encontrarse, perseverar, tener una cuota de fe y otra de locura, corregirse hasta lo más íntimo. Peor que una obra inútil es una obra mediocre. El hombre, sostuvo Bakunin, no es una criatura, es un creador.

El artista, ¿qué clase de hombre es? Ciertamente alguien que bucea en lo desconocido, alguien que se arriesga, uno que prefigura lo que vendrá. Pero también puede ser "un hombre de letras" que huye del cambio, que entretiene al poderoso de turno, que voltea la espalda o sojuzga a la imaginación.

El artista es el gran utilizado. El dizque socialismo común lo prefiere como exégeta de sus logros, como propagandista; el burgués de todos los días lo ata al estipendio de su infortunio en aras de la moral. Nadie en realidad cree que el Arte -y los artistas- cumplan rol social alguno. Se los tolera a los artistas, no se los quiere; en el fondo se los desprecia envidiando secretamente, quizá, su capacidad para sobrevivir. El artista perturba, porque la obra de arte trasciende el tiempo. Sus materiales son históricos, sus resultados, imponderables, transhistóricos.

Nadie se mete con el artista, lo etiquetamos, que es algo así como domar al viento. Al interpretarlo, compararlo, someterlo a la crítica y asignarle diversas calificaciones; al clasificarlo, deshuesarlo, desconocerlo y olvidarlo; al denominarlo, colgarlo de un museo (¿existe algo más atroz que un museo?) o ensacarlo en alguna antología (las antologías son como museos de bolsillo), se hace posible dar el paso siguiente: vivir como si nada hubiera pasado. Sólo que algo pasa y lo que pasa se llama mutilación.

No sólo se mutila por censura una obra específica, también se mutila al artista cuando la autoridad -cualquier autoridad- hace las veces de filtro y pre-digiere en "beneficio" del escolar, primero, y del resto de la población, después, las formas y contenidos de la obra de arte. Los túneles así abiertos son casi infinitos, como infinita se abre una pesadilla; veamos dos o tres ejemplos, dejemos que vuelen los pájaros y se expresen los manidos botones de muestra: Wilde. Se dice de él ¡un escritor brillante!, como si el brillo pudiera contener a Wilde; Neruda. Se dice de él ¡un maravilloso poeta, sólo que se mete en política!, como si pudiéramos separar lo político de cualquier obra literaria; Wagner. Se dice de él ¡el compositor favorito de los nazis!, como si una calificación cualquiera pudiera dejar atrás al teórico del arte, al pensador, al grande músico que es; otras figuras no tienen mejor suerte: Kropotkin, pensador, experto en literatura, aficionado a la música, pasa a la historia cotidiana como un tira-bombas...

Y Gabriela Mistral será la autora de maravillosas rondas infantiles.

 

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Foto: Gabriela Mistral. 

 

LIBERARSE DEL PESO DE LA ENSEÑANZA.

Hablemos de la mutilación sistemática, de la sistematización del desconocimiento, del ocultamiento de la Mistral. Por tanto no caigamos en la trampa de decir que la raíz de su honda poesía y de la acerada tersura de su lenguaje son esto o aquello. Y dejemos en paz su adolescencia; que los muertos chismes entierren a los chismes muertos. Un escritor es más, ciertamente, que la justificación a posteriori de su obra.

Detrás de toda exégesis, detrás de toda preceptiva hay ése intento por justificar, esa gana de enmarcar y fijar ciertos rasgos en desmedro de otros. Hay quienes insisten en quedarse con la Gabriela nortina de los Sonetos de la Muerte. Es una primera forma de encerrarla. Habitualmente donde sí se la atrapa es a partir de su producción de rondas y poemas infantiles, o escritura con forma infantil, pero que -de mirarla con ojo agudo- de infantil sólo tiene el pretexto para establecer realidades, para llamar la atención sobre todas las cosas horrendas que sacuden y golpean el rostro de las buenas conciencias de nuestro tiempo. En todo caso, esas rondas infantiles contribuyen a darle el aura respetable y burocráticamente cristiana tan cara al gusto de obispos, profesores de literatura y demagogos varios.

Hasta aquí todos felices. Pero muchos asuntos no son todo lo que parecen ser.

 

UN SOMBRERO DE ALA ANCHA.

La artista ha sido congelada en la muerte suicida; también yace aplastada con la imagen de nodriza de la niñez femenina, algo así como forjadora de almas tiernas. Situémosla ahora frente al héroe; codo a codo con un héroe muy especial. Porque no toda heroicidad es igual y no sabe lo mismo pan de rico que pan de pobre.

Hay lugares comunes de la acción y del lenguaje, de la justificación y de la agresión. En este invierno húmedo de 1987 en Buenos Aires, Nicaragua resulta un tópico algo cansador. Sus 45 mil muertos no tienen rostro para el ávido encendedor de las noticias de la TV; no tienen nombres ni fotos en los periódicos. A fines de la década de 1921-1930 sin duda ocurriría algo semejante: Nicaragua era un tema insoslayable, un tábano sobre las pieles ganosas de no meterse en nada, de no ver, ni oir, ni hablar de nada.

Entonces también moría gente en Nicaragua, allá lejos. Había un pueblo en armas y -lo que marca una diferencia importante- no había tanta mano de "contra" (es decir, de gato) para sacar las castañas del fuego. Tampoco hubo el hermoso hotel de la isla Contadora para tratar "el caso Nicaragua y la paz de América Central", pero

—del mismo modo— muchos hicieron todo lo posible para pasar por debajo de la mesa y salirse de problemas.

 

 

 

Foto: General Augusto César Sandino.

 

En París, hacía 1928, alguien publica un texto. Sandino. Augusto Sandino usaba un sombrero de ala ancha y comandaba un ejército. Luchaba -y vencía- a otro ejército, uno de hombres altos que no hablaban el mismo idioma; el mismo ejército que otro general hecho en el combate había derrotado en años anteriores: el general Villa, en México, y que, años más tarde, iba a ser de nuevo vencido, esta vez por un pacífico tío Ho, en la ex Indochina francesa, o sea el Viet Nam.

¿Qué decía la Mistral, desde París, con el estilo tan suyo, tan severo y rígido y lleno de piedra y oro? ¿Para quiénes era el mensaje? Aclaremos: la lucha de Sandino era una guerra -que no cesa- en contra del imperialismo. En sus combates toda consideración épica era esencialmente política. Y para horror de puros, Gabriela Mistral, futuro premio Nobel de Literatura, hunde la mano y el alma, su propia y esencial personalidad en este asunto. Apoya al general de hombres libres. Apela a la juventud para librar nuevos combates, apostrofa a los comodones de siempre -la casta política- para que "dejen sus sillones" y vayan a servir "como soldados rasos" a Sandino. Con su tono mosaico, con lenguaje que podemos rastrear hasta las primeras páginas bíblicas, Gabriela se conduele de que existan incapaces de defender la América -"su" América, "nuestra" América- de un invasor extranjero. En Sandino la Mistral dice otras e importantes cosas, pero ¿cuántos conocemos este trabajo? De seguro que los jóvenes estudiantes no lo leen en sus clases de literatura en el capítulo dedicado a Gabriela Mistral.

Esta es una revista literaria, Gabriela es personalidad importante en las letras de habla hispana. No me he separado, pues, de los temas propios de la literatura. Sólo que la literatura -como podría decir un intelectual al día- tiene muchas lecturas. ¡Cosas de la preceptiva!

 

Jorje A. Lagos Nilsson

 

Publicado en Revista El Trauco, Nº3, Primavera de 1987.

Infiltraciones y filtraciones

Escrito por makaya 15-03-2006 en General. Comentarios (1)

Infiltraciones, una mejor manera de hacer daño. El ejemplo de la manzana podrida dentro del cajón debiera empezar cuando esa primera manzana se empieza a podrir producto de la acción de un "gusano" que destruye y corroe y promete venganza. Si no existe esa manzana dentro del cajón, que mejor que ponerla en forma descuidada o solapadamente. No es posible ver que esa caja de manzanas se vea tan limpia, lustrosa y armoniosa. Debe haber algo en su interior que no hemos logrado descubrir. Y si no lo hay, pongámoslo, y veamos como reacciona el resto. ¿o no? Acaso no es así la naturaleza humana, nuestra idiosincracia de la que hacemos gala. Infiltraciones y contaminaciones. Si logramos alzar la voz para advertir que algo no es correcto, saltarán 100 voces para justificar malos actos, argumentos que nos convenzan de que estamos equivocados, que es lo mejor para todos. Al fin y al cabo, quien no ha cometido malos actos en su vida.

Filtraciones, una mala forma de comunicar lo que no se debe decir. Y que hechos, acciones, actuaciones son las que no se deben comentar. La farándula nacional habla muchas veces de cosas que no son de interés nacional, que son privadas, al extremo de invadir la intimidad de las personas. Sin embargo, son tratadas pública y masivamente, impúdicamente, sin reparos ni cargos de conciencia. ¿Y si son falsas o equivocadas? Lo siento, pido disculpas públicas, me confié en mi fuente ¿qué fuente? Otra vez lo siento, pero mi fuente es confidencial, secreto profesional. Lo siento y por favor acepte mis disculpas. Me equivoqué otra vez.